martes, 24 de febrero de 2015

Preguntémosle a Bill…


OMM. Bill. y ¿cómo se escribieron los Doce Pasos de recuperación de AA, para el Capítulo Quinto del Texto Básico?

Bill W.: “Mi estado de ánimo en la noche en que se escribieron los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos era muy poco espiritual. Me encontraba enfermo y cansado, reclinado en mi cama en el número 182 de la Calle Clinton con un lápiz en la mano y un legajo de papel borrador sobre la rodilla. No podía concentrarme en mi trabajo, ni mucho menos poner en mi corazón en él. Pero me encontraba frente a una tarea que tenía que hacerse, y poco a poco en mi mente se fue aclarando el enfoque que iba a darle” (AA Llega a su M. E.,  ps. 165/166).

“A partir de la visita que me hizo Ebby, en el otoño de 1934, habíamos desarrollado gradualmente nuestro “programa verbal”; la mayor parte de las ideas básicas provenían de los Grupos Oxford, de William James y del Dr. Silkworth. Aunque se veían sometidas a considerables variaciones, podíamos resumirlas en un procedimiento muy consistente que comprendía seis etapas:

1.  Admitíamos que estábamos vencidos, que éramos impotentes ante el alcohol.
2.  Hicimos un inventario moral de nuestros defectos o pecados.
3.  Confesamos o compartimos nuestros defectos con otra persona, en forma confidencial.
4.  Hicimos restitución a todas aquellas personas que habíamos perjudicado con nuestra bebida.
5.  Tratamos de ayudar a otros alcohólicos, sin buscar recompensa en dinero o prestigio.
6.  Oreamos a Dios, en que cada uno creía, pidiéndole la fuerza necesaria para practicar estos preceptos.

Esto era en esencia lo que, al final de 1938, le decíamos a los recién llegados. Varias de las otras ideas y actitudes del Grupo Oxford habían sido rechazadas definitivamente, incluyendo aquellas  que podrían envolvernos en controversias teológicas

***
“Aquella noche particular, a medida, en mi mente, se abría paso a estas reflexiones. Me pareció que el programa todavía no había sido bien delineado. Tendría que pasar un largo tiempo antes que los lectores del libro en sitios y países lejanos pudieran tener un contacto personal con nosotros.  Por consiguiente nuestra literatura debería ser tan clara y extensiva como fuera posible. Nuestros pasos tenían que ser más explícitos. No podíamos dejar brechas por donde pudieran fugarse los alcohólicos de mente racionalizadora. Probablemente nuestras seis porciones de verdad deberían dividirse en trozos más pequeños. En esta forma podríamos hacerlas más accesibles al lector lejano y al mismo tiempo estaríamos en mejores condiciones para ampliar y profundizar las implicaciones espirituales de toda nuestra presentación. Hasta donde puedo recordar, esto era todo lo que yo tenía en mente cuando empecé a escribir.

“Finalmente me dispuse a la tarea de redacta más de seis etapas o pasos; cuántos más, no sabía. Tome aliento y pedí la ayuda divina. Con una velocidad sorprendente, teniendo en cuenta mis alteradas emociones, completé el primer borrador. Esto me tomó media hora aproximadamente. Las palabras me fluían fácilmente. Cuando llegué al punto final, numeré los pasos resultantes. Sumaban doce. En alguna forma, tal número me pareció significativo: sin tener motivo ni razones especiales, los relacioné con los doce apóstoles. Sintiéndome entonces sumamente aliviado, comencé a repasar el escrito.” (AA Llega a su mayoría de edad. ps. 166 o 169, según la edición)

óskareme

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