martes, 19 de septiembre de 2017

Preguntémosle a Bill


Preguntémosle a Bill

OMM.: Bill que puede pasar con una colectividad de hombres y mujeres que no hacen someros y periódicos inventarios?

Bill W:  “Recordemos siempre que cualquier sociedad de hombres y mujeres que no puedan corregir libremente sus propias faltas debe inevitablemente llegar a la decadencia o al colapso total. Tal es el castigo universal por no continuar creciendo. Así como cada uno de los AA debe continuar tomando su inventario moral y actuando consecuentemente, así toda nuestra comunidad debe hacerlo si quiere sobrevivir y desea servir útil y eficientemente.” (AA Llega a M. de E., pág. 228)

sábado, 11 de febrero de 2017

Preguntémosle a Bill… 

  OMM: Bill, ¿son nuestras reuniones para hablar del trago, las borracheras, desmanes y tragedias de la vida pasada, como si hubiésemos logrado dejar de beber pero para seguir esclavos del pasado, con la copa a toda hora amenazante, blandiendo como una espada sobre nuestras cabezas

  Bill W: “Con frecuencia se ha dicho respecto a AA que solamente estamos interesados en el alcoholismo. Eso no es cierto. Tenemos que dejar de beber para permanecer vivos. Pero cualquiera que conozca la personalidad del alcohólico por medio del trato personal sabe que ningún alcohólico verdadero deja de beber permanentemente a menos que alcance un profundo cambio de personalidad”. (Carta, 1940, recogida en La manera de vivir, N° 1).

viernes, 19 de junio de 2015


Preguntémosle a Bill…

OMM. Bill:¿Cómo se formaron los clubes en AA?

“Cuando AA tenía muy poco tiempo de existencia, solíamos reunirnos en casas particulares. La gente viajaba muchas millas, no sólo para asistir a las reuniones, sino también para sentarse cómodamente después, compartiendo café y pasteles y conversación viva e íntima. Los alcohólicos y sus familias se habían sentido solos hacía ya demasiados años.

“Luego, con el tiempo, resultó que no había cabida suficiente en las casa particulares. Ya que no podíamos soportar la idea de separarnos, unos de otros, para formar otras reuniones más pequeñas, fuimos en busca de locales más grandes. Nos alojamos primero en un taller de un negocio de sastrería, y más tarde en un salón alquilado de Stinway Hall. De esta manera, podíamos estar unidos durante la hora de reunión. Después, íbamos juntos a una cafetería. No obstante, nos faltaba algo: el ambiente de un hogar. Un restaurante no lo tenía en suficiente grado. Alguien dijo: Formemos un club”. 
(Lenguaje del corazón, pág. 47)
Preguntémosle a Bill…

OMM. Bill ¿Tiene o tendrá AA algún día un gobierno personal?

Bill. “Con casi toda seguridad, la respuesta a esta pregunta es que no. Este es el veredicto de nuestra experiencia.


“Para empezar, cada miembro de AA ha sido un individuo que, a causa de su alcoholismo, raramente podía gobernarse a sí mismo.  Ni tampoco podía otro ser humano gobernar la obsesión del alcohólico por la bebida, ni su avidez de salirse con la suya. Incontables veces, los parientes, los amigos, los jefes, los médicos, los clérigos, los jueces, cada uno a su manera, han tratado de disciplinar a los alcohólicos. Casi sin excepción, los intentos de influir por coacción en la conducta del alcohólico han fracasado completamente. No obstante, nosotros los alcohólicos podemos ser guiados, podemos ser inspirados: al unirnos a AA., podemos someternos a la voluntad de Dios, y lo hacemos gustosamente. Por lo tanto, no es de extrañar que la única autoridad real que se encuentra en AA sea la de un principio espiritual. Nunca es una autoridad personal”. (Lenguaje del corazón, p. 40)

martes, 5 de mayo de 2015

Preguntémosle a Bill…

OMM. Bill, ¿Cuál debe ser el perfil o las características y habilidades que se deben tener en cuenta a la hora de escoger a un buen gerente o ejecutivo para nuestra Oficina de Servicios Generales?

Bill W.: “La verdadera habilidad ejecutiva no es algo que se encuentra a la vuelta de la esquina, sino que es rara y difícil de hallar. Se requiere una combinación especial de cualidades. El ejecutivo hábil debe inspirar por su energía y su ejemplo, asegurándose así la cooperación entusiasta de los demás. Si tal cooperación no se presenta, debe saber cuándo actuar con firmeza. Debe actuar sin favoritismo ni parcialidades. Debe emprender y llevar a la práctica grandes asuntos, pero sin olvidar ni menospreciar los pequeños. Debe tomar frecuentemente la iniciativa para elaborar planes y proyectos.

“El uso de tales habilidades ejecutivas implica que haya un buen entendimientos, tanto de parte del ejecutivo mismo como de  las personas que trabajan con él, porque de otra manera pueden presentarse malentendidos- A causa de su energía natural y disposición de mando, los ejecutivos a veces no alcanzan a discernir entre la práctica rutinaria de planes y políticas establecidas, y la elaboración de nuevos planes.  En esta área. Ellos tienden a hacer planes nuevos y ponerlos en práctica sin consultar suficientemente a aquellos cuyo trabajo va a ser afectado, o a aquellos cuya experiencia o conocimientos se necesita consultar.

“Un buen ejecutivo es necesariamente un buen vendedor. Pero a menudo él quiere una venta rápida y resultados inmediatos en ocasiones en que sería más aconsejable y prudente pedir la opinión de muchas personas. Sin embargo es mucho mejor que la demora tímida y las constantes peticiones de que se le aconseje sobre esto o aquello. El ejecutivo que se excede en su función puede ser controlado por medio de una situación estructural, y de definiciones claras del alcance de su función, mientras que el ejecutivo débil y temeroso es de muy escasa utilidad en cualquier época.

“Por esto es deber de todo buen ejecutivo elaprender a discernir cuándo debe actuar por su propia cuenta, cuándo debe consultar a otras personas y cuándo debe pedir sugerencias y definiciones específicas. Este discernimiento es de él. El privilegio que tiene para hacer tal elección está garantizado estructuralmente por el “Derecho de Decisión”. Él siempre podrá ser censurado después de actuar, raramente antes.

(…)

“...debemos evitar el error de emplear a ejecutivos que, faltándole la experiencia o la habilidad, están dispuestos a trabajar a sueldo bajo. No se podría cometer un error más costoso. Sería mejor optar por voluntarios o ejecutivos a media jornada de habilidad excepcional.

“La gente clave de nuestra Oficina de Servicios son miembros de AA y tienen que serlo. Por ello los ejecutivos y sus asistentes son amigos en Alcohólicos Anónimos. De ello resulta que, en ocasiones, es difícil para un ejecutivo el tener mano fuerte y para sus amigos es difícil aceptarla. Nuestros ejecutivos saben muy bien que ellos no solamente deben manejar un negocio, sino que también tienen que conservar sus amigos. A su vez, aquellos que trabajan bajo su dirección tiene que darse cuenta de que tenemos que dirigir seriamente un negocio, que a la vez es una empresa de cooperación espiritual que se debe nutrir. Por tal motivo, es necesario que exista una cantidad razonable de disciplina y buen orden. Aquellos que no la acepten o no la quieran poner en práctica no son aptos para trabajar en nuestra Oficina de Servicios. Aunque debe rechazarse todo intento de ejercer la autoridad en forma tajante y férrea, nadie debe quejarse si hay una dirección firme pero amable. Estos problemas no son insolubles; estamos y seguiremos resolviéndolos, aplicando los principios de AA.

“Ocasionalmente salen a relucir problemas de esta índole, pero la oficina de Servicios Generales no está abrumada por ellos. Debido a la dedicación excepcional de nuestra gente, prevalece una armonía y efectividad que muy raras veces se encuentra en otras empresas”.

(Tomado del Concepto Once, sobre principios y problemas que son comunes al Grapevine y a la Corporación Mundial de Servicios de AA.)


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lunes, 13 de abril de 2015

Preguntémosle a Bill

OMM.: Bill, algún mensaje especial para los delegados, custodios y personal ejecutivo de la OSG, que integran y están próximos a participar en la Conferencia?

Bill W.: “Si. Sostengan y cuiden bien estos servicios; las vidas y el destino de millones de personas, y la supervivencia misma de AA puede depender de cómo cumplan ustedes con esta recién asumida obligación.

“Hagamos respetables nuestros servicios; concedámosles la importancia igual a la de los Doce Pasos de recuperación y los Doce Principios de la Tradición de AA. Olvidemos nuestro temor a estar excesivamente organizados: recordemos que AA, como una totalidad, no puede estar organizada, pero debemos organizar y sostener nuestros centros de servicios de manera que AA pueda funcionar. Olvidemos nuestros primeros temores de profesionalismo, de acumulación de riqueza y de gobierno. La experiencia, fortalecida ahora por nuestras Tradiciones, ya nos ha convencido de que es poco probable que nos veamos asediados por cualquiera de estos males.

 “Sobre todo, cambiemos nuestras viejas actitudes hacia el dinero. Colectivamente, los miembros de AA tienen unos enormes ingresos debido  a su sobriedad; representa una bonanza de quinientos millones de dólares cada año. ¿No podemos volver a invertir sabia, agradecida y humildemente, una pequeña fracción de esta vasta cantidad en los servicios vitales que hacen funcionar a AA? Creo que podemos y creo que lo haremos. Porque hemos visto en nuestras propias vidas que la sobriedad produce dinero, y hemos visto en nuestros servicios de AA que un poco de dinero produce dividendos espirituales incalculables. Volvamos a considerar este asunto desde el principio hasta el final.



“Nos hemos recuperado por medio de nuestros Doce Pasos, nos hemos unido por medio de nuestras Tradiciones, y por medio de nuestro Tercer legado —el Servicio— llevaremos el mensaje de AA en todas las épocas venideras. De esto, me siento felizmente seguro”. (Lenguaje del corazón, págs, 134/135)

lunes, 6 de abril de 2015

Preguntémosle a Bill

OMM. Bill, abril es el mes de la Conferencia. ¿Cuéntanos cómo fue aquella primera reunión de Conferencia?


Bill W: “La primera Conferencia se fijó para el mes de abril de 1951. Llegaron los delegados. Inspeccionaron la Sede, desde el sótano hasta el ático, conocieron al personal de servicio, chocaron la mano con los custodios. Esa tarde, les ofrecimos una sesión informativa, con el nombre de “¿Qué piensa usted?” Contestamos decenas de preguntas de toda clase. Los delegados empezaron a tranquilizarse y sentirse como en casa. Nos sentimos muy alentados al ver aumentar tan rápidamente su comprensión y confianza. Todos y cada uno de nosotros teníamos la impresión de que algo muy importante estaba ocurriendo. Una tras otra, se iban efectuando las agotadoras sesiones de la Conferencia. Los delegados examinaron con lupa nuestras finanzas. Después de escuchar los informes de la junta de custodios y de todos los servicios, hubo un acalorado y cordial debate sobre muchos asuntos de la política de AA. Los custodios sometieron varios graves problemas que se les habían presentado para la consideración de la Conferencia.

“Como teníamos la impresión de que todos se estaban comportando de una manera demasiado cortés, pusimos a su disposición algo que llamamos la “Caja de quejas”. En ella solo se metieron preguntas excelentes; y, lo crean o no, nadie estaba molesto por nada.

“Así pasamos, sesión tras sesión, mañana, tarde y noche. Los delegados se pusieron a analizar algunas cuestiones espinosas, acerca de las cuales nosotros los de la Sede teníamos dudas, y a veces nos dieron consejos contrarios a nuestras propias conclusiones. En casi todo caso, nos dimos cuenta que ellos tenían razón. Allí mismo, como nunca se había hecho hasta entonces, demostraron lo acertado que era la Segunda Tradición de AA. La conciencia de grupo podía actuar sin peligro como nuestra única autoridad y la guía segura de Alcohólicos Anónimos.


“Nadie de los allí presentes olvidará jamás la última sesión de aquella primera Conferencia, Sabíamos que lo imposible se había hecho realidad, que teníamos el centro de AA resguardado de todo futuro derrumbamiento. Que Alcohólicos Anónimos quedaría para siempre amparada de cualquier tormenta que los años venideros nos pudieran traer.” (Lenguaje del corazón, págs. 165/166) 

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