lunes, 6 de abril de 2015

Preguntémosle a Bill

OMM. Bill, abril es el mes de la Conferencia. ¿Cuéntanos cómo fue aquella primera reunión de Conferencia?


Bill W: “La primera Conferencia se fijó para el mes de abril de 1951. Llegaron los delegados. Inspeccionaron la Sede, desde el sótano hasta el ático, conocieron al personal de servicio, chocaron la mano con los custodios. Esa tarde, les ofrecimos una sesión informativa, con el nombre de “¿Qué piensa usted?” Contestamos decenas de preguntas de toda clase. Los delegados empezaron a tranquilizarse y sentirse como en casa. Nos sentimos muy alentados al ver aumentar tan rápidamente su comprensión y confianza. Todos y cada uno de nosotros teníamos la impresión de que algo muy importante estaba ocurriendo. Una tras otra, se iban efectuando las agotadoras sesiones de la Conferencia. Los delegados examinaron con lupa nuestras finanzas. Después de escuchar los informes de la junta de custodios y de todos los servicios, hubo un acalorado y cordial debate sobre muchos asuntos de la política de AA. Los custodios sometieron varios graves problemas que se les habían presentado para la consideración de la Conferencia.

“Como teníamos la impresión de que todos se estaban comportando de una manera demasiado cortés, pusimos a su disposición algo que llamamos la “Caja de quejas”. En ella solo se metieron preguntas excelentes; y, lo crean o no, nadie estaba molesto por nada.

“Así pasamos, sesión tras sesión, mañana, tarde y noche. Los delegados se pusieron a analizar algunas cuestiones espinosas, acerca de las cuales nosotros los de la Sede teníamos dudas, y a veces nos dieron consejos contrarios a nuestras propias conclusiones. En casi todo caso, nos dimos cuenta que ellos tenían razón. Allí mismo, como nunca se había hecho hasta entonces, demostraron lo acertado que era la Segunda Tradición de AA. La conciencia de grupo podía actuar sin peligro como nuestra única autoridad y la guía segura de Alcohólicos Anónimos.


“Nadie de los allí presentes olvidará jamás la última sesión de aquella primera Conferencia, Sabíamos que lo imposible se había hecho realidad, que teníamos el centro de AA resguardado de todo futuro derrumbamiento. Que Alcohólicos Anónimos quedaría para siempre amparada de cualquier tormenta que los años venideros nos pudieran traer.” (Lenguaje del corazón, págs. 165/166) 

óskareme

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