lunes, 23 de febrero de 2015

Preguntémosle a Bill…


OMM: Bill: ¿Podrías indicarnos cómo se escribió el libro Alcohólicos Anónimos, texto básico de nuestra Comunidad?

OMM. Bill W.: “Cualquier AA que se imagina que los ancianos que elaboraron el Libro lo hicieron meditando serenamente y envuelto en hábitos blancos, más vale que lo olvide. La inspiración que ahora los lectores dicen encontrar en el texto, debe haber llegado allí únicamente por la gracia de Dios”. (Lenguaje Corazón. p. 134)
            
“Más o menos en marzo o abril de 1938 empecé a trabajar en lo que habría de constituirse en el libro Alcohólicos Anónimos. Por la época de nuestra búsqueda de dinero (para la edición del libro) yo había completado mi historia personal y hecho un borrador de lo que ahora es el segundo capitulo del libro. Entre la documentación incluida para la operación de conseguir dinero, estaban las copias mimeografiadas de estos capítulos”. (AA llega a su mayoría. p. 163)

“Todas las mañanas hacía yo el recorrido desde Brooklyn hasta Newark donde, caminando de aquí para allá en la oficina de Henry P., empezaba a dictar los borradores de los capítulos del libro. Me guiaba por una lista elaborada apresuradamente, que contenía los posibles encabezamientos de los capítulos”. (AA Llega a su mayoría de edad) “El Sr Charles B. Towns, nos prestó $ 2.500. La mayor parte de estos fondos se destinaron para sufragar los costos de la oficina y comprar mercado para Henry, Ruth, Lois y yo; con esta forma de operar, continuamos hasta el mes de abril de 1939, fecha de la publicación del libro Alcohólicos Anónimos.

“A medida que los capítulos iban quedando redactados, yo los iba leyendo en las reuniones semanales del grupo de Nueva York en el local de la Calle Clinton. Al Dr. Bob le enviábamos copias para que las revisaran y criticaran en Akron, donde obteníamos la más calurosa acogida. Algo muy distinto sucedía en las reuniones neoyorquinas, donde nuestros escritos eran literalmente aporreados, por lo cual fueron muchas las veces en que tuve que volverlos a redactar, para que Ruth los copiara en máquinas una y otra vez. A pesar de las acaloradas discusiones, las críticas del grupo de Nueva York nos ayudaron enormemente, y sirvieron hasta cierto punto para que el entusiasmo y la confianza se incrementaran.


“De esta manera fue adelantándose el trabajo hasta llegar al famoso Capitulo Quinto. Ya estaban escritos mi historia personal y tres capítulos más titulados  “Hay una solución”, “Algo más acerca del alcoholismo”, y “Nosotros los agnósticos”. Nos dimos cuenta entonces de que ya teníamos suficiente material de presentación, pero que en este punto teníamos que insertar la columna vertebral de nuestro libro. Este era un problema que secretamente me había preocupado mucho. Yo nunca había escrito nada anteriormente, ni nadie en el grupo de Nueva York tenía experiencia como escritor. Las discusiones que se habían suscitado acerca de los cuatro capítulos iniciales habían sido terribles. En varias ocasiones estuve a punto de arrojar todos los borradores del libro por la ventana”. (AA Llega a su mayoría…., ( ps. 165 o 168, según la edición). 

No hay comentarios:

Publicar un comentario