Preguntémosle
a Bill…
OMM:
Bill: ¿Podrías indicarnos cómo se escribió el libro Alcohólicos Anónimos, texto
básico de nuestra Comunidad?
OMM. Bill W.:
“Cualquier AA que se imagina que los ancianos que elaboraron el Libro lo
hicieron meditando serenamente y envuelto en hábitos blancos, más vale que lo
olvide. La inspiración que ahora los lectores dicen encontrar en el texto, debe
haber llegado allí únicamente por la gracia de Dios”. (Lenguaje
Corazón. p. 134)
“Más o menos en marzo
o abril de 1938 empecé a trabajar en lo que habría de constituirse en el libro
Alcohólicos Anónimos. Por la época de nuestra búsqueda de dinero (para la
edición del libro) yo había completado mi historia personal y hecho un
borrador de lo que ahora es el segundo capitulo del libro. Entre la
documentación incluida para la operación de conseguir dinero, estaban las
copias mimeografiadas de estos capítulos”. (AA llega
a su mayoría. p. 163)
“Todas las mañanas
hacía yo el recorrido desde Brooklyn hasta Newark donde, caminando de aquí para
allá en la oficina de Henry P., empezaba a dictar los borradores de los
capítulos del libro. Me guiaba por una lista elaborada apresuradamente, que
contenía los posibles encabezamientos de los capítulos”. (AA Llega a su mayoría de edad) “El
Sr Charles B. Towns, nos prestó $ 2.500. La mayor parte de estos fondos se
destinaron para sufragar los costos de la oficina y comprar mercado para Henry,
Ruth, Lois y yo; con esta forma de operar, continuamos hasta el mes de abril de
1939, fecha de la publicación del libro Alcohólicos Anónimos.
“A medida que los
capítulos iban quedando redactados, yo los iba leyendo en las reuniones semanales
del grupo de Nueva York en el local de la Calle Clinton. Al Dr. Bob le
enviábamos copias para que las revisaran y criticaran en Akron, donde
obteníamos la más calurosa acogida. Algo muy distinto sucedía en las reuniones
neoyorquinas, donde nuestros escritos eran literalmente aporreados, por lo cual
fueron muchas las veces en que tuve que volverlos a redactar, para que Ruth los
copiara en máquinas una y otra vez. A pesar de las acaloradas discusiones, las
críticas del grupo de Nueva York nos ayudaron enormemente, y sirvieron hasta
cierto punto para que el entusiasmo y la confianza se incrementaran.
“De esta manera fue
adelantándose el trabajo hasta llegar al famoso Capitulo Quinto. Ya estaban
escritos mi historia personal y tres capítulos más titulados “Hay una solución”, “Algo más acerca del
alcoholismo”, y “Nosotros los agnósticos”. Nos dimos cuenta entonces de que ya
teníamos suficiente material de presentación, pero que en este punto teníamos
que insertar la columna vertebral de nuestro libro. Este era un problema que
secretamente me había preocupado mucho. Yo nunca había escrito nada
anteriormente, ni nadie en el grupo de Nueva York tenía experiencia como
escritor. Las discusiones que se habían suscitado acerca de los cuatro
capítulos iniciales habían sido terribles. En varias ocasiones estuve a punto
de arrojar todos los borradores del libro por la ventana”. (AA Llega a su mayoría…., ( ps. 165 o 168, según la
edición).
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