Preguntémosle
a Bill
OMM. Bill: El presidente de la Junta de
custodios de Colombia en su discurso a la Conferencia (2013) dijo que: “nosotros no seguimos personas, seguimos
principios…” Y este es el criterio de muchos alcohólicos, y así lo pregonan abiertamente
varios de nuestros servidores. ¿Qué nos puedes indicar al respecto?
Bill W: “Si no hubiera recibido la bendición de tener
consejeros afectuosos, podría haberme liquidado hace mucho. Un doctor me salvó
una vez de la muerte por alcoholismo porque me obligó a darme cuenta de que esa
enfermedad era mortal. Otro doctor, un siquiatra, más adelante me ayudó a
conservar la cordura porque me guió en la búsqueda de mis defectos más
recónditos. De un clérigo adquirí los verdaderos principios conforme a los que
ahora nosotros los AA tratamos de vivir.
Pero estos inapreciables amigos hicieron más que darme
sus aptitudes profesionales. Aprendí que podía recurrir a ellos con respecto a
cualquier problema que tuviera. Podía contar con su prudencia e integridad en
el momento en que lo solicitaba. Muchos de mis amigos más queridos de AA han estado
conmigo exactamente en esta mima relación. En muchas ocasiones me han podido ayudar
como nadie más lo hubiera podido hacer, simplemente por ser Alcohólico Anónimo.
(La manera de vivir, Como lo ve Bill, N° 302)
“Tenemos la tendencia a tergiversar el concepto
tradicional de “anteponer los principios a las personalidades” a tal punto que
no hubiera en el liderazgo personalidad alguna. Esta idea supondría unos
autómatas sin cara que se esforzaran por complacerles a todos, sin importar de
lo que se tratara.” (…) “Un líder en AA es, por lo tanto un hombre (o mujer)
que puede personalmente poner en efecto
principios, planes y políticas de una manera tan dedicada y eficaz que los
demás queremos apoyarlo y ayudarle a realizar su trabajo”. (…) “Todo padrino es
necesariamente un líder. (…) Lo que el padrino dice y hace, su capacidad para
prever las reacciones del posible miembro, la forma en que presenta sus
argumentos y su talento para escoger el momento oportuno, su forma de reaccionar
ante las críticas, y el ejemplo personal y espiritual que da al principiante
para guiarle, estos atributos del liderazgo puede tener una significación
decisiva, y a menudo pueden suponer la diferencia entre la vida y la muerte.” (Concepto IX)
óskareme
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