jueves, 26 de febrero de 2015

Preguntémosle a Bill


OMM. Bill: El presidente de la Junta de custodios de Colombia en su discurso a la Conferencia (2013) dijo que: “nosotros no seguimos personas, seguimos principios…” Y este es el criterio de muchos alcohólicos, y así lo pregonan abiertamente varios de nuestros servidores. ¿Qué nos puedes indicar al respecto?


Bill W: “Si no hubiera recibido la bendición de tener consejeros afectuosos, podría haberme liquidado hace mucho. Un doctor me salvó una vez de la muerte por alcoholismo porque me obligó a darme cuenta de que esa enfermedad era mortal. Otro doctor, un siquiatra, más adelante me ayudó a conservar la cordura porque me guió en la búsqueda de mis defectos más recónditos. De un clérigo adquirí los verdaderos principios conforme a los que ahora nosotros los AA tratamos de vivir.

Pero estos inapreciables amigos hicieron más que darme sus aptitudes profesionales. Aprendí que podía recurrir a ellos con respecto a cualquier problema que tuviera. Podía contar con su prudencia e integridad en el momento en que lo solicitaba. Muchos de mis amigos más queridos de AA han estado conmigo exactamente en esta mima relación. En muchas ocasiones me han podido ayudar como nadie más lo hubiera podido hacer, simplemente por ser Alcohólico Anónimo. (La manera de vivir, Como lo ve Bill, N° 302)

“Tenemos la tendencia a tergiversar el concepto tradicional de “anteponer los principios a las personalidades” a tal punto que no hubiera en el liderazgo personalidad alguna. Esta idea supondría unos autómatas sin cara que se esforzaran por complacerles a todos, sin importar de lo que se tratara.” (…) “Un líder en AA es, por lo tanto un hombre (o mujer) que puede personalmente poner  en efecto principios, planes y políticas de una manera tan dedicada y eficaz que los demás queremos apoyarlo y ayudarle a realizar su trabajo”. (…) “Todo padrino es necesariamente un líder. (…) Lo que el padrino dice y hace, su capacidad para prever las reacciones del posible miembro, la forma en que presenta sus argumentos y su talento para escoger el momento oportuno, su forma de reaccionar ante las críticas, y el ejemplo personal y espiritual que da al principiante para guiarle, estos atributos del liderazgo puede tener una significación decisiva, y a menudo pueden suponer la diferencia entre la vida y la muerte.” (Concepto IX)


óskareme

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