lunes, 2 de marzo de 2015

Preguntémosle a Bill…


OMM. Bill: ¿Qué decir respecto a los aplausos de reconocimiento, a veces exagerados, que se les da a los servidores? ¿Quién debe agradecer a quién? ¿La Comunidad a quienes sirven o quienes sirven a la Comunidad, que les facilitó la posibilidad de ser útiles a Dios y a los demás?


Bill: “Cada AA pasa en su vida por parecidos acontecimientos espirituales decisivos (parecidos a los míos), momentos de iluminación que le unen cada vez más íntimamente a sus compañeros y a su Hacedor. El ciclo es siempre el mismo. Primero, recurrimos a AA porque, de no hacerlo, podríamos morir. Después, dependemos de su filosofía y del compañerismo que nos ofrece para dejar de beber. Luego, por un tiempo, tendemos a volver a depender de nosotros mismo, y buscamos la felicidad por medio del poder y de los aplausos. Finalmente, algún incidente, tal vez un grave contratiempo, nos abre aun más ojos. Luego, según vamos aprendiendo la nueva lección y aceptamos de verdad lo que nos enseña, entramos en un nuevo y más fructífero nivel de acción y emoción. La vida cobra un sentido más noble. Vislumbramos nuevas realidades; percibimos la clase de amor que nos hace ver que más vale dar que recibir. Estas son algunas de las razones por la que creemos que Alcohólicos Anónimos puede ser una nueva forma de sociedad”. (L. del C. pag. 36)

óskareme

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